Al final, la CGT tenía razón

Tal como lo habíamos puntualizado hace unos días, respecto al 17 de octubre, finalmente se reculó en chancleta y oficialmente se convocó a la marcha en recuerdo de la histórica jornada de 1945 cuando los trabajadores salieron en defensa de Juan Domingo Perón dando lugar a lo que la oligarquía alarmada de esas épocas calificaba como “aluvión zoológico” y la historia reivindicaría como “la Patria sublevada”.

Muchas idas y vueltas de un oficialismo en estado de confusión que continúa sin leer correctamente el humor popular, a pesar de los magros resultados electorales, no logra advertir que su única tabla de salvación se encuentra instalada en el pueblo peronista, única herramienta disponible que a pesar de haber sido ninguneada, puede dar cuerpo, espíritu y votos que permitan que tanto el senado como la cámara de diputados conformen la defensa legislativa ante la agresiva y envalentonada avanzada de la derecha.

De este modo, habilitada la actividad peronista en todas las plazas, para el domingo 17 de octubre se invalida la negatividad que depararía una gran marcha a la Plaza de Mayo sin cabezas de dirigentes y por lo tanto sin que el Gobierno Nacional se pueda apropiar de ningún logro que tenga que ver con el peronismo en las calles.

Mientras tanto se afianzaba la convocatoria que realizara la CGT bien pensada y mejor planeada a la que se sumaron otras organizaciones sindicales en apariencia distanciadas y los movimientos sociales, generando un clima más que apetecible.

Si bien los voceros de la derecha, reconvertidos en medios de comunicación se refriegan las manos sabiendo que las dos marchas le permitirán caranchear a su antojo respecto a quién movilizó más, quien llevó más banderas o globos aerostáticos, intentando mostrar un quiebre del Frente de Todos al que ambos sectores responden.

Una vez más el colorido de la liturgia peronista se pondrá de manifiesto y las calles volverán a tener dos días de encanto que sólo el pueblo peronista puede disfrutar, porque la estoicidad de los dirigentes de la CGT, logró se terminen los consejos orejeros que rozando el infantilismo sugerían disimular una fecha emblemática y su continuidad con el movimiento obrero en la calle.

Que la CGT tenía razón, no cabe ninguna duda y ya nadie discute que en el último tiempo se convirtió en un faro monolítico donde se puede abrevar la síntesis de lo que el peronismo reclama con posturas mesuradas, pero a su vez las más realistas y doctrinarias.

Aunque muchos disimulan y otros se hacen los distraídos los sindicatos pusieron mucho de sus organizaciones y aquí vale reflejar el reconocimiento público que hoy por la mañana hiciera el Dr. Jorge Rachid cuando expresara: “El Movimiento Obrero Organizado fue en la pandemia, vital para las políticas sanitarias, pusieron hoteles sindicales para aislamiento. Las Clínicas y consultorios propios para atender COVID 19, contuvieron a los trabajadores y sus familias contagiadas. ¿Que otro sector puso algo?”.

Como se podrá advertir, la semana que viene se inicia con la activa reacción del pueblo peronista que vuelve por su simbología y a recuperar las calles. La CGT tenía razón es el tiempo de dar vuelta esta página de tibieza y de recuperar el protagonismo que nunca se debió haber perdido.

CRE

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